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jueves, 6 de octubre de 2011

Maldita neutralidad!

(lease como una opinion enojada)

Malditos clubs de fans, que los evangélicos, que los anarquistas, que los comunistas, que la derecha tuitera, que los Beatles, que Nietzsche, que Freud, que los biólogos, que los matemáticos, que Sábato, que Marques, que la música, que los testigos de Jehová, que los católicos, que los hippies, que los anti-sistema, que los capitalistas, que la Ena Von Baer, que los huachacas…


Siempre neutral y mejor aun, amarillo, como una dueña de casa colonial, sin voz ni voto… es mejor no decir nada porque puedes herir a la gente, puedes perder amigos, o te pueden mirar feo en el quiosco, o dios nos libre, podemos perder “me gusta” en facebook!… ¿acaso nadie entiende el valor de la subjetividad? Y ni siquiera eso, ¿acaso nadie sabe debatir? Porque claro, si tú me dices algo con ciertas razones, aunque yo discrepe totalmente, por ultimo tendrá sentido, pero no! solamente contestan con tonteras, reaccionan saltando indignados, como a un homofóbico al que le tocan el culo, o peor , se lo toman a pecho como una herida al ego, una falta de respeto, un “tocar lo intocable” un meterse con lo sagrado, y entonces ni procesan tu opinión sino más bien la declaran inadmisible de plano, llaman a sus inquisidores mentales y te condenan a la hoguera.


Y aunque todos sabemos que lo hacen por miedo, porque son cobardes y no estarían dispuestos a cuestionarse aquello que les da seguridad y que les ha servido toda la vida para evadir multitud de conflictos, porque se les derrumbaría el mundo, la identidad completa! (Que sería de un anarquista sin su estado opresor) no importa, o eres igual a todos tus amigos o definitivamente te vas olvidando de más de la mitad.

Por ejemplo, ¿Acaso no puedo decir que creo que estos disque anarquistas más que una postura filosófica tienen un trastorno psiquiátrico? (a no porque soy un títere del sistema macabro de los psiquiatras). ¿Acaso no puedo decir que no adoro a los Beatles porque sus voces me molestan?(por supuesto que no porque ellos son mas grandes que Jesús). ¿ o que me parece que los evangélicos están totalmente equivocados?(oh dios mío! No sé lo que digo porque me falta ver a Cristo!). ¿O que Nietzsche es un viejo amargado y que al igual que Freud, pese a su mente de maquina inequívoca, simplemente configuraron el mundo a su imagen y semejanza, y compararon el todo consigo mismos y no al revés? (debe ser que no supe leer sus libros). ¿Acaso no puedo meterme con las tonteras que escriben los testigos de Jehová en sus revistas sesgadas, llenas de prejuicio y que parecen broma contra los derechos psicológicos individuales? (upps, es que el demonio me ha poseído, debe ser porque como me he masturbado dios ya no me ama). ¿Acaso no puedo decir que los derechistas me parecen unos desquiciados y unos resentidos sociales no menormente que los comunistas dogmaticos?(los comunachos come guaguas me manipulan).

 Y al final no se trata ni del “comunismo” ni del “derechismo” simplemente el problema es con los comunistas y con los derechistas, porque son fanáticos, fanáticos sin remedio que nunca van a entender nada, y que seguirán pegados en asuntos históricos de hace 40 o más años, aunque muchos ni los hayan vivido… Tampoco se trata de odiarlos a todos, pero a veces los dogmas me sacan de quicios, pese a compartir con todos un poco, detesto a esas congregaciones que se arman en torno a imágenes que de pronto se vuelven divinas. 


¿acaso no debo negar a dios? Y ¿por que? Porque dios es Dios? (obvio niñito, dios es dios y punto) ¿Acaso decir que García Marques me parece aburrido y que no le encuentro  ni un brillo a la mayoría de sus cuentos es un pecado? (que poco humanista soy!) ¿ o Que los flaites son una subespecie de gente subnormal y que sus facultades cognitivas están muy por debajo de las de un interdicto? (que clasista y discriminador!) Que los huachacas viven adorando la tierra mojada (que antipatriótico), que los naturalistas plantean cosas antinaturales (busco la muerte del planeta), que Ayn Rand es una capitalista sectaria (maldito hippie!) , que su santidad el papa es un ridículo (excomulgado!), que las putas son un gremio digno, y que a diferencia de las monjas por lo menos se ganan la plata. (ah no, te pasaste! La juventud no es como antes) ¿O que los ateos nunca han vivido una experiencia digna de fe? (no, porque inventé a dios para justificar mi falta de seguridad)


Donde está la gente que se atreve a discutirte con razones? Donde está la gente capaz de dejar de lado lo divino y lo humano para sumergirse en el mundo rebuscado, sucio, feo, cruel, inesperado del cuestionamiento, del dudar de todo, del someter a todo a un juicio, sabiendo que no alcanzaremos la verdad, ni yo ni tú, ni se cambiará tal o cual definición entre unas paredes o en un café, debatirlo simplemente por el hecho de aprender de la reflexión misma, por el simple hecho de pensar voluntariamente? 


Donde está? No está, asique si te gusta ir más allá te aconsejo que “sonrías y saludes” como una lady di o mejor, una mona lisa, te calles todo, guardes tus puteadas para twitter, aprendas a sobrellevar una vida politicamente correcta y termines por aceptar la maldita neutralidad.

domingo, 11 de septiembre de 2011

saltar al vacio, la única forma de volar

... Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
—Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.
—Pero yo no sé volar –contestó el hijo.
—Es verdad... –dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.
—Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y
extendiendo las alas, volarás.
El hijo dudó:
—¿Y si me caigo?
—Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente le dijeron:
—¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado...
¿Qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas?
¿Quién necesita volar?
Los más amigos le aconsejaron:
—¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó... Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra....Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:
—¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.
—Hijo mío –dijo el padre— para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como para tirarse en un paracaídas. Necesitas cierta altura antes de saltar.
 

Para volar hay que empezar corriendo riesgos.
Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre.

(Las alas son para volar, Jorge Bucay)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Aceptar el flujo.

Miramos hacia atrás y vemos que las situaciones se "han ido dando" digamos, han ido pasando, hemos tomado decisiones y dichas decisiones han tenido consecuencias, lo que somos ahora es básicamente el producto de aquello que pasó, de lo que en algún momento decidimos, cada paso que hemos dado ha resultado en nuestra vida, cada vez que cruzamos o no la calle en el pasado generó de miles de maneras el presente... La causa y efecto funciona de este modo, "el karma" regula la existencia... pero también es cierto, que no hemos tenido influencia directa en muchos sucesos, que ha intervenido el "resto del universo" en nuestra vida, no hemos decidido todo, y tampoco lo hemos provocado del todo. hemos tomado las riendas y nos hemos dejado llevar, así funciona, así funciona
.
el problema está cuando centramos nuestra mente en los caminos alternativos, en lo que "pudo haber sido si..." en lo que "quizás habría pasado", en lo que no hizo el resto, en lo que no hicimos nosotros, en lo que no "es" pero pudo ser... el problema está cuando nos resistimos, cuando nos oponemos al "flujo", entonces nos interrumpimos, la Gestalt no se resuelve, no estamos en el "aquí y el ahora" sino muy lejos, y estando muy lejos no podemos actuar... y el mundo no se detiene y sigue pasando el tiempo, y no "vivimos", desde ese momento estamos en una situación de inacción que nos convierte en una piedra que tapa la corriente de un rio, en un ser que no quiere "ser". (también he tratado este tema en el articulo "Psicología de la gestalt y el problema de la interrupción")

La unica forma de vivir es aceptar primero lo que "es" y para ello El Sai Baba, plantea 4 "leyes espirituales" que quiero compartir con ustedes, Llegar a la comprensión profunda de dichas 4 leyes nos devuelve de golpe al ahora, y nos libera para poder fluir...

La primera ley dice:
"La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar... ¿acaso no ha sido asi antes?

La segunda ley dice:
"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestra vida podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante...
No existe el: "si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así.

La tercera ley dice:
"En cualquier momento que comience es el momento correcto".
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestra vida, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última ley dice:
"Cuando algo termina, termina".
Simplemente así. Si algo terminó en nuestra vida, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Creo que no es casual (y si lo fuera, ¿cambiaría en algo?) que este escribiendo ahora o que tu estés leyendo esto...

ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Acercamientos a la filosofía

Me gusta esta forma de hacer filosofía y acercarse al público mediante la televisión, en este primer programa argentino "filosofía aquí y ahora" se hace un acercamiento a la filosofía y sus cuestiones, tratando con ligeras pinceladas algunas cuestiones existenciales y por sobre todo, asignándole al pensamiento su capacidad crítica, de rebelarse ante la corriente de forma temeraria.  

martes, 23 de agosto de 2011

tontera que no debe ser leida, y nacio solo para estar escrita.

Quiero pedir disculpas de antemano a los lectores que hayan esperado algo asi como un "articulo" en este blog, y les recomiendo mejor no leer esto a menos que les interese el delirio absurdo que supongo, y con razones, que voy a escribir en adelante.

supongo que seguire escribiendo acá y pese a que tengo diarios de alta seguridad donde podria delirar en calma, cosa que siempre hago, esta vez, y quizas debido a mi mismo sentido del drama, voy a hacerlo acá, no pienso gastar otra entrada en una tontera como esta.
es dificil el dia cuando no dormiste nada, eso me pasa por ser dependiente de alguna droga hipnotica o por ultimo ansiolítica para poder cerrar los ojos y viajar a un mundo, que aunque está rodeado de efectos secundarios, es un descanzo a mi mente que no para de hablar y que siento que explotará. Ni me mencionen la meditacion zen o otros metodos porque yo al menos no puedo meditar cuando tengo jaqueca, y la jaqueca de sueño no se quita ni por muchos ibuprofenos que se tomen. Es justamente esa dependencia al pensamiento la que me hace desear las pastillas con cierto grado de adiccion, es increible, uno no es borracho pero si un adicto "de pieza" al zolpidem y sus psicoticos efectos. Ahora, no me puedo considerar un drogadicto, porque necesitar un remedio para tratar el insomnio cronico no es algo que se pueda considerar anormal.
sigo con el delirio porque no puedo pararlo, complicada se pone la situacion, nunca en mi vida me habia sentido tan pobre, pobre de pobreza monetaria, en mi casa las cosas andan pesimo y los animos bastante peor, los cabros chicos gritan, son muchos stresados juntos, aunque tampoco es algo inesperado, solo un gaje del oficio más.. como se puede estar en paz en un medio estresante? como poder huir cuando la soledad es peligrosa?
y si, es peligroso, aunque nadie sepa las cosas no han andado bien, en mi existe una lucha caotica entre ser aquel "que sufre" que vive el drama y que desea masoquistamente dañarse para conservar su identidad condicionada y el otro, aquel que busca ser feliz y salir a la luz. en los problemas psiquiatricos las recaidas son  frecuentes y el peligro es más alto cuando uno se empieza a sentir mejor... 
no quiero sonar catastrofico, pero el riesgo suicida es algo real que pretendo tener en cuenta y dominado, yo me siento bien y tiene que seguir asi, cuando uno esta mal, llegar al borde es todo, uno llega al punto de borderline y ya no hay más que hacer, bastan unos tragos o una pastilla demás para que se adquiera la valentia que no se tiene y puf! hacer algo estupido sin retorno es casi una consecuencia natural. Asique toda la lucha se resume en seguir, y resistir pese a todos los problemas que aparezcan, dominar los actos emotivos, no escuchar canciones masoquistas, menos dopado, no lanzar los antidepresivos por la ventana, y canalizar las emociones en intentos forzados por hacer en vez de pensar.
suena terrible y casi dramatico, pero no es asi, solo son problemas que se suman a un estado de animo absurdamente cambiante, y como sabemos que es cambiante estar alerta es la unica forma de evitarlo. Además existen otras razones para evitar que las cosas empeoren, y es que luego de un punto perdería la capacidad de hacerme cargo de mi. parece comun que la gente quiera matarse en estos dias pero no lo es, y al escribir aqui no es más que un desahogo que espero respeten, una muestra de confianza que jamas hago con lectores, y quizas, dentro de mi, profundamente, una especie de llamada de atencion. Comparto el sentir suicida tambien como una forma de enseñar. Uno simplemente se mata y ya, el borde, como decia, es justamente el estado donde matarse parece la mejor opcion, y donde se tiene la determinacion suficiente para que sea facil. pero todos quieren vivir, al final el suicidio es un acto que solo se hace en un estado alterado de la conciencia, un estado psicotico, fuera de lugar, reprimir el institnto de supervivencia solo se logra cuando no se está en sus casillas. Por eso, le tengo panico a no poder dominarme, casi más por el miedo a perder mi independencia, ¿a que me refiero? pues me refiero a que si llego a estar mal hay gente que tendrá demasiado poder sobre mi, poder necesario, que es el ultimo mecanismo, como uno se tiene que mantener vivo cueste lo que cueste, y a mi doctora le pagan para eso, si llego a estar en peligro bastara una decision simple para que me manden a un hospital, y eso seria lo mas deprimente del mundo, y lo evitaré a toda costa, no caeré tan bajo aunque tenga que ir a poncear para generar endorfina. y no es paranoia mia, no l habia pensado hasta que recibi la advertencia "tengo ganas de hospitalizarte" me dejó helado, porque se que es necesario en el peor caso, pero se que colapsaria sobre mi mismo de solo tener que explicar las circunstancias, estoy solo en el sentido de que no puedo sentirme mal, o al menos debo contenerlo para mi, si saben me trataran mal, "como es posible, de nuevo!" "solo haces drama y show" y acaso no es cierto? que solo hago show, obvio, es un show, un show que se puede salir de control, un show que debo evitar y que evitaré.
entonces el desafio es obvio, mantenerse bien pese al entorno, pese al caos y sin retirarse del juego.
Luego el amor y el sexo, obsesiones que no deberian ir juntas, pero que son tema, el sexo siempre ha sido tema, no tiene novedad ninguna tampoco, que hacer? nada? supongo que vivir es la respuesta, vivir. vivir lalala (8) y no analizar más esos absurdos conflictos internos. la pregunta despues de decir, "si, claro, tengo un problema que es explicable por una serie de causas, etc" es... ¿y dejaré que ello determine mi vida de forma total, de forma inmutable? obvio que no puedo permitir eso.
luego el amor es un problema, el amor hoy es un tema, siempre ha sido tema, pero ahora más, ¿se puede querer a alguien a quien no conoces? ¿es justo? ¿es correcto dejarse querer sabiendo las consecuencias? ¿aunque en el fondo sea falso? ¿y más... se debe amar a alguien cuando ni siquiera eres capaz de vivir bien? ¿y si el amores la salida? miles de preguntas puedo hacer, cuando ni sé, me gusta alguien, y no me gusta, quiero y no quiero, y si quiero no quieres, y si incluso queremos, no se puede tampoco... y bueno, todo esto no tiene sentido y lo dejo escrito para no pensarlo de nuevo.
liquidar la necesidad de ser otro, amarse, amarse, amrse, resistir, resistir? no, no resistir, permitir, permitir, ser, dejar ser, dejar que el mundo sea. dejar fluir, no empujar el rio, no empujarse a no empujar el rio!!! que tonto todo esto, solo estoy en una sopa mental por la falta de sueño, perdon.
asi es siempre, cuando se siente confuso uno habla, deja a medio mundo confuso y luego se retracta y dice que todo es una confusion... perdon maldito mundo por hablar incoherencias!!!!
ni el amor, ni el sexo, ni el suicidio, ni el budismo, ni nada.... nada es respuesta, vivir es respuesta, "ser" es respuesta... o no? todo se vuelve caotico, mejor escapo de mi mente y vivo. no hay nada mas sabio. Cuando uno llega a un callejon sin salida, mejor se sale por donde se entró.

miércoles, 10 de agosto de 2011

No caigamos en la trampa.


Una columna mia para el sitio web www.elquintopoder.cl

Los desmanes son una clara manifestación de estupidez, de falta de civilidad, y ciertamente de conflictos psicológicos en aquellos que los producen, suponer que alguien que rompe, incendia o lanza elementos con ese grado de violencia y de rabia es alguien que no está lleno de resentimiento consigo y con su contexto, sería engañarnos, pues ninguna persona que esté en circunstancias “sanas” actuaría de esa forma por muchos argumentos filosóficos o políticos retorcidos que tenga. Al ver estos sucesos en Santiago es tiempo de que asumamos que en la sociedad existen muchas personas enfermas, y más aun, que asumamos que la sociedad enferma a las personas, ¿acaso el vandalismo no es sino otra razón para decir que necesitamos con urgencia una sociedad más justa, que no resienta a tal punto las mentes de los individuos que viven en ella?, ¿una sociedad cuyo sistema educacional garantice oportunidades “más y mejores” como tanto repite el presidente en sus discursos, por muy poco que haga por ello?¿ una sociedad que cree individuos equilibrados?

Me pregunto esto sin querer justificar la enfermedad ajena, sino simplemente porque al escuchar las declaraciones en un tono nefastamente triunfante y con una cara de “se los advertí” que hace el ministro Hinzpeter, no puedo evitar ver un peligro inminente, el peligro de que lleguemos a asociar la idea de movimientos sociales con la idea de desmanes y terminemos creyendo que las marchas son malas, permitiendo por consiguiente que el único mecanismo de control político que tenemos los ciudadanos de “a pie” quede deslegitimado.
 
En lo personal me parece que los argumentos que hoy se dan con estos fines son absolutamente irracionales, no se puede pretender que los dirigentes se hagan cargo de los actos que hacen ciertos individuos solo porque actúan en el mismo lugar y al mismo tiempo que en el que ellos se expresan, ¿acaso pedimos que los estudiantes hagan el trabajo que debe hacer el personal especializado con sus propios métodos y sus propias formas?, menos aun esta otra idea que sostiene el gobierno de “que no son capaces de controlar lo que convocan” pues es evidente para todos que los vándalos actuarían igual cualquiera fuese la razón de protesta, ¿Cómo aquellos que no son sus líderes van a controlarlos? ¿Acaso por eso no se deberían convocar actos masivos? ¿Acaso no sucede lo mismo en un partido de futbol, o en una celebración, (guardando por supuesto, las proporciones)? ¿Acaso lo que nos quieren decir es que el problema está en la marcha y no en los individuos que deben hacerse cargo de sus propios actos? Y pese a que todos sabemos que esto es así, pareciese que las autoridades o son ciegas o quieren hacernos creer que son ciegos, ¿pues de que otra forma les servirían las marchas sin desmanes? No estoy diciendo que los destrozos sean causados por personal público (aunque tampoco lo negaría rotundamente), pero al menos me parece curioso que sean estos la excusa perfecta para evadir los temas de fondo y para obviar la gran cantidad de ciudadanos convocados. Inclusive, si fuesen los estudiantes los culpables de todo ¿por eso dejarían de tener sentido las demandas?, claro que no. 

Pero obvio, es mejor aludir a lo malo, a los derechos violados por los delincuentes; mejor si no usamos los métodos realmente eficientes, no ocupamos la inteligencia policial de la que disponemos y ocupamos en cambio, métodos no selectivos como el lanzar gases, provocando un clima muchísimo mas caótico asi le podemos hacer creer a los ciudadanos que esa es la fórmula que hay que aplicar en estos casos y que lo mejor no es protestar porque si lo hacen llegaran inevitablemente infiltrados y todo quedará destruido en postales apocalípticas que evocan los miedos más profundos arraigados en este país, como el miedo a perder la seguridad individual, por el cual estarían dispuestos a cerrar los ojos y confiar en sus autoridades y sus “salvadores”.

Con todo esto simplemente quiero decir que no tenemos que caer en esta trampa formada por argumentaciones falaces, no podemos llegar al punto de que por respetar los invocados derechos de “paz y movilidad” que poseemos los habitantes, se llegue a censurar el derecho a la libertad de expresión, porque si bien  siempre que algo se expresa libremente es inevitable que se pasen a llevar ciertas atribuciones de los demás, más aun si se trata de manifestaciones masivas, este derecho debe ser cuidado como si se tratase de lo más preciado en el mundo, pues es y será precisamente eso. Nunca se acaba el tiempo de las marchas, nunca es suficiente de reclamar, pese a que eso repita el mandatario desde el primer día de paro. La única forma de alcanzar una democracia madura es cambiar la idea de que lo normal es conformarse con lo que nos dan por la idea de que los funcionarios públicos están también para servirnos, y para responder a nuestros emplazamientos, no se trata de socialismo ni nada por el estilo, sino simplemente del principio que debiese sustentar nuestras sociedades para poder alcanzar el desarrollo del que tanto nos queremos hacer parte.

Lamentablemente el mundo y sus cambios funcionan “a la bruta” en una lógica de sacudir el árbol para que caigan manzanas, nunca se han logrado avances trascendentales a punta de cartas en un buzón de sugerencias. Debemos repudiar el vandalismo con todo nuestro ser, pero nunca en la idea de justificar la represión, mucho menos cuando no estamos viviendo ni una novena parte de las consecuencias que se provocan en otros lugares, pese a que eso quisiera darse a entender, mucho menos cuando libertad es precisamente lo que necesitamos ahora.

lunes, 8 de agosto de 2011

Angel enamorado.

Cierro los ojos y vuelo...
Aparezco donde tu estás.
Al principio difusa, pero te veo.
Me acerco, estoy cada vez mas lejos de mi cuerpo
Más cerca del tuyo, en forma abstracta, y quizás, no sólo abstracta.
Te recorro con mis ojos. Te acaricio, siento tu piel
Pero te traspaso como un fantasma, como el aire etéreo
Te siento pero no me sientes, te rodeo pero no puedo abrazarte
Si tan solo pudiese aparecer frente a ti, si tan solo pudieses verme
Como un ángel enamorado de su protegida
Es una desgracia que seas eso, y solo eso.
Mis labios rozan tu frente, Y tu ni te das cuenta!
o quizás sí...
Quizás en este momento estás pensando en mí sin saber por qué.


Oscar Cornejo.

jueves, 4 de agosto de 2011

Bajemos el paro.

   Por: Simón Castro Gonzales, Estudiante de Medicina UCH                                        

Bajemos el paro porque estamos cerca de perder el año académico. Quién no es capaz de cerrar los ojos, respirar profundo y hacer como que las profundas discrepancias que los estudiantes tenemos con el sistema educacional no existieran. Se ha cumplido el límite de tiempo. En buen chileno, “sonamos” “pa` la otra no más”.

Porque el gobierno sí que se ha dado el tiempo de redactar ya dos propuestas. Cierto. Básicamente consistían en lo mismo. Pero son dos al fin y al cabo. Que la única gran diferencia sea el nombre de la oferta, la extensión del documento, el ministro que la pronuncia, o que en la segunda se mencione la palabra “Constitución” no es el tema. Son dos propuestas y nadie podría decir lo contrario.

Bajemos el paro porque cada vez son más ciudadanos los que no quieren que marchemos. No quieren vernos más en las calles. Están cansados. No tanto como nosotros. Pero por respeto a sus propios problemas, que deben ser muchísimo más importante que la educación de su país, dejemos de molestarlos. Y para qué andamos con cosas. Nos pusimos fomes. Pasamos de moda. Como decimos los chilenos “ta bueno ya”.

Porque los trabajadores de Chile no están sudando la gota gorda para que nos dediquemos a protestar. No están soportando abusos en las empresas o las mediocridades del sistema público para que sus hijos estén bailando en carnavales o participando en manifestaciones artísticas callejeras. No están endeudados hasta el cuello para que todos los jueves en la noche sus hijos sean sospechosos de destrozos a la propiedad pública. Ellos prefieren seguir con sus vidas. Continuar sufriendo los mismos problemas. Después de todo es la vida y los problemas que les tocó y que les pertenecen. Seguramente no sospechan que sus hijos en pocos años vivirán lo mismo. O quizás sí lo saben y están orgullosos de que así sea para que sepan lo que se siente. Démosle el favor.

Detengamos el movimiento estudiantil porque por más de veinte años se han respetado a las autoridades. Se ha creído en los políticos y en las instituciones. Quiénes nos creemos como para romper esta tradición. No importa que la clase media sea explotada, que los pobres sigan pobres ni que los ricos lo sean aún más. El respeto es lo primero. Qué nos creemos para no creer en esta democracia que tanto se luchó por conseguir. Qué se cree Camila. Qué se cree Giorgio. ¿Estudiantes hablando de nacionalización del cobre? ¿De reforma tributaria? Asumamos que se nos subieron los humos. Eso había que dejárselo a los expertos. Había que dejárselo a los grandes. Nosotros somos jóvenes, creativos, “cabros choros”, pero hasta ahí no más. Nos desubicamos. Nos pusimos densos. Pensamos demasiado.

Paremos de movilizarnos porque ya no salimos en la tele. Para ser honestos nunca aparecimos tanto. Salvo las innumerables intervenciones masivas en la vía pública, los cincuenta pelagatos que pelean a piedrazos con carabineros después de las marchas, y poquito más. Instauramos la “nueva forma de protestar”. Con eso los editores creyeron que era suficiente. La idea de debate por cadena nacional sobre educación con el gobierno no va a prosperar. El canal de todos los chilenos prefiere enfocar su área de reportajes al fichaje de Alexis Sánchez al Barcelona o a la realidad de otros países tras sus propias catástrofes naturales. El canal estatal censura a cincuenta universitarios que pedían leer un comunicado de un minuto durante el noticiero y cada vez que anuncia una noticia sobre el movimiento estudiantil lo hace con una linda foto ilustrativa de destrozos y desmanes de fondo. A usted, después de dos meses de movilización ¿le han explicado en la televisión qué piden los estudiantes y por qué lo hacen?

¿Usted cree que es solo plata? ¿También se creyó que la renacionalización del cobre era parte del petitorio? ¿No cree que la televisión estatal debería haber cumplido su rol de informar, más allá de la forma, del fondo de todo esto? Lo lamentable es que mucha gente cansada del movimiento son los mismos que no saben de qué se trata. Pero ¿sabe qué? Lo entiendo. A mí también me gusta el fútbol y disfruté esta Copa América. También veo tele para entretenerme. Y desde que los estudiantes se pusieron monótonos, con las caras más largas y tristes yo también hago zapping. Si hasta encuentro más fea a la Camila.

Desertemos de esta mala idea del paro porque cada país tiene el Presidente que se merece. Si el hombre que lleva la batuta de Chile ve la educación como un “bien de mercado”, tiene sentido que cada propuesta del gobierno venga con “ofertones” como una rebaja de la tasa de interés de un 2% en el Crédito con Aval del Estado o una mayor cantidad de becas. Se explica que se busquen nombres que peguen como “GANE” y “FE”. Se explica que en esta última propuesta se mencione de manera rimbombante la Constitución. Se explican tantas cosas. El problema es que no se entienden ni se comparten. No podemos pedirle peras al Olmo. Quién puede culpar al legítimo ganador de una elección, la escasa representatividad de esta misma. Aunque esa elección haya sido al “cape nane nú”. Aunque haya sido por descarte. Fue legal, fue democrático. Lo realmente lamentable es que la mayoría haya votado por él. Y que la segunda gran mayoría no haya votado.
Bajemos el paro, dejemos todo como está. Volvamos a clases.


Que este movimiento se recuerde como un gran dolor de cabeza. Como una pérdida inmensa de tiempo. Que pase sin pena ni gloria. Que se recuerde solo por conseguir buenas intenciones, efervescencia, incertidumbres, análisis vacíos y anécdotas para contar en algún asado. Pero, otra vez, nada de fondo. Nada trascendente. Nada que asegure que los hijos y nitos de este país mañana vivan en un país mejor. Porque de eso se trataba. ¿O alguien pensó que los cambios nos iban a afectar directamente a la masa que protesta hoy?

Detengamos todo esto porque no vamos a cambiar el hecho de que los políticos de este país no nos representen y más bien se interpongan en las necesidades y opiniones de las mayorías ciudadanas. Porque nos falta romanticismo, reflexión, cariño, lealtad. Nos sobra individualismo, egoísmo, cobardía, inseguridad. Porque la prensa se encarga todos los días de modificar hoy lo que vivimos ayer. Porque estamos solos. Porque este país no se merece la juventud que tiene. Porque en buen chileno, este país es una mierda y no pretende dejar de serlo.

martes, 2 de agosto de 2011

El espíritu de las revoluciones

 ¿qué sentido tiene luchar por aquello que probable y seguramente no nos beneficiará nunca?


En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Elihau de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.
Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Elihau transpirando, mientras parecía cavar en la arena.

—¿Qué tal anciano? La paz sea contigo.
—Contigo –contestó Elihau sin dejar su tarea.
—¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?
—Siembro –contestó el viejo.
—¿Qué siembras aquí, Elihau?
—Dátiles –respondió Elihau mientras señalaba a su alrededor el palmar.

—¡Dátiles! –repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez comprensivamente—. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
—No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...
—Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?
—No sé... sesenta, setenta, ochenta, no sé... lo he olvidado... pero eso ¿qué importa?
—Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años de crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.

—Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar estos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.

—Me has dado una gran lección, Elihau, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste –y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.
—Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto, y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.
—Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.
—Y a veces pasa esto –siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas—: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no sólo una, sino dos veces.
—Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...

jueves, 21 de julio de 2011

Neuróticamente Imbéciles!

La palabra imbécil la heredamos de los griegos (im: con, báculo: bastón), quienes la usaban para llamar a aquellos que vivían apoyándose sobre los demás, los que dependían de alguien para poder caminar.  Y no estoy hablando de individuos transitoriamente en crisis, de heridos y enfermos, de discapacitados genuinos, de débiles mentales. Éstos viven, con toda seguridad, dependientes, y no hay nada de malo ni de terrible en esto, porque naturalmente no tienen la capacidad ni la posibilidad de dejar de serlo. 

Imbécil es aquel que sin necesidad real, necesita apoyarse en otros. Aquel que teniendo la capacidad de  sostenerse en sí mismo, no es capaz de sostenerse en sí mismo. Hay que tener claro que cuando se habla de “la imbecilidad” no deberíamos ponerla en términos de insulto, sino más bien, en términos de enfermedad (efectivamente necesitar obsesivamente de algo o alguien, es una enfermedad en el sentido psicológico) Según Savater hay tres grandes grupos imbéciles, los que podrían clasificarse como:

Los imbéciles intelectuales, que son aquellos que creen que no les da la cabeza (o temen que se les gaste si la usan) y entonces le preguntan al otro: ¿Cómo soy? ¿Qué tengo que hacer? ¿Adónde tengo que ir? Y cuando tienen que tomar una decisión van por el mundo preguntando: “tu ¿qué harías en mi lugar?”. Ante cada acción construyen un equipo de asesores para que piense por ellos. Como en verdad creen que no pueden pensar, depositan su capacidad de pensar en los otros, lo cual es bastante inquietante. El gran peligro es que a veces son confundidos con la gente genuinamente considerada y amable.

Los imbéciles afectivos son aquellos que dependen todo el tiempo de que alguien les diga que los quiere, que los ama, que son lindos, que son buenos. Buscan a una persona que les jure y perjure que nunca bajo ninguna circunstancia los dejara de querer,
Son protagonistas de diálogos famosos:

— ¿Me quieres?
—Sí, te quiero...
— ¿Te molestó?
— ¿Qué cosa?
—Mi pregunta.
—No, ¿por qué me iba a molestar?
—Ah... ¿Me seguís queriendo?

Los imbéciles morales, sin duda los más peligrosos de todos. Son los que necesitan permanentemente aprobación del afuera para tomar sus decisiones. El imbécil moral es alguien que necesita de otro para que le diga si lo que hace está bien o mal, alguien que todo el tiempo está pendiente de si lo que quiere hacer corresponde o no corresponde, si es o no lo que el otro o la mayoría harían. Son aquellos que se la pasan haciendo encuestas sobre si tienen o no tienen que cambiar el auto, si les conviene o no comprarse una nueva casa, si es o no el momento adecuado para tener un hijo. 

Defenderse de su acoso es bastante difícil; se puede probar no contestando a sus demandas sobre, por ejemplo, cómo se debe doblar el papel higiénico; sin embargo, creo que mejor es... huir.

Todos somos en algún es aspecto y en mayor o menor medida imbéciles, lo que es, bajo ciertos parámetros, absolutamente normal, no sano, pero normal, no obstante, Cuando alguno de estos modelos de dependencia se agudiza y se deposita en una sola persona del entorno, el individuo puede llegar a creer sinceramente que no podría subsistir sin el otro. Por lo tanto, empieza a condicionar cada conducta a ese vínculo patológico al que siente a la vez como su salvación y su calvario. Todo lo que hace está inspirado, dirigido, producido o dedicado a halagar, enojar, seducir, premiar o castigar a aquel de quien depende.
Este tipo de imbéciles son los individuos que modernamente la psicología llama COdependientes

Un codependiente es un individuo que padece una enfermedad similar a cualquier adicción, diferenciada sólo por el hecho (en realidad menor) de que su “droga” es un determinado tipo de personas o una persona en particular.
Exactamente igual que cualquier otro síndrome adictivo, el codependiente es portador de una personalidad proclive a las adicciones y puede, llegado el caso, realizar actos casi (o francamente) irracionales para proveerse “la droga”. Y como sucede con la mayoría de las adicciones, si se viera bruscamente privado de ella podría caer en un cuadro, a veces gravísimo, de abstinencia. 

La codependencia es el grado superlativo de la dependencia enfermiza. La adicción queda escondida detrás de la valoración amorosa y la conducta dependiente se incrusta en la personalidad como la idea: “No puedo vivir sin ti”.
Siempre alguien argumenta: 

—...Pero, si yo amo a alguien, y lo amo con todo mi corazón, ¿no es cierto acaso que no puedo vivir sin él?
Y yo siempre contesto: —No, la verdad que no. 

La verdad es que siempre puedo vivir sin el otro, siempre, y hay dos personas que deberían saberlo: yo y el otro. Me parece horrible que alguien piense que yo no puedo vivir sin él y crea que si decide irse me muero... Me aterra la idea de convivir con alguien que crea que soy imprescindible en su vida. 

Estos pensamientos son siempre de una manipulación y una exigencia siniestras. El amor siempre es positivo y maravilloso, nunca es negativo, pero puede ser la excusa que yo utilizo para volverme adicto.  Por eso suelo decir que el codependiente no ama; él necesita, él reclama, él depende, pero no ama. 

Sería bueno empezar a deshacernos de nuestras adicciones a las personas, abandonar estos espacios de dependencia y ayudar al otro a que supere los propios.
Me encantaría que la gente que yo quiero me quiera; pero si esa gente no me quiere, me encantaría que me lo diga y se vaya (o que no me lo diga pero que se vaya). Porque no quiero estar al lado de quien no quiere estar conmigo... 

Es muy doloroso. Pero siempre será mejor que si te quedaras engañándome.
Dice Antonio Porchia en su libro Voces:
“Han dejado de engañarte, no de quererte, y sufres como si hubiesen dejado de quererte”.


Cuando idealizamos la realidad, sufrimos considerablemente, debido a que en el fondo, sabemos cómo son las cosas, y la forma real terminara siempre por aparecer e intervenir en nuestra idealización provocando una frustración inescapable.

Claro, a todos nos gustaría evitar la odiosa frustración de no ser queridos. A veces, para lograrlo, nos volvemos neuróticamente manipuladores: Manejo la situación para poder engañarme y creer que me seguís queriendo, que seguís siendo mi punto de apoyo, mi bastón.
Y empiezo a descender. Me voy metiendo en un pozo cada vez más oscuro buscando la iluminación del encuentro. 

El primer peldaño es intentar transformarme en una necesidad para vos.
Me vuelvo tu proveedor selectivo: te doy todo lo que quieras, trato de complacerte, me pongo a tu disposición para cualquier cosa que necesites, intento que dependas de mí. Trato de generar una relación adictiva, reemplazo mi deseo de ser querido por el de ser necesitado. Porque ser necesitado se parece tanto a veces a ser querido... Si me necesitas, me llamas, me pides, me delegas tus cosas y hasta puedo creer que me estás queriendo. 

Pero a veces, a pesar de todo lo que hago para que me necesites,
Tú no pareces necesitarme. ¿Qué hago? Bajo un escalón más.
Intento que me tengas lástima... 

Porque la lástima también se parece un poco a ser querido...
Así, si me hago la víctima (Yo que te quiero tanto... y vos que no me quieres...), quizás...
Este camino se transita demasiado frecuentemente. De hecho, De alguna manera todos hemos pasado por este jueguito. Quizá no tan insistentemente como para dar lástima, pero quién no dijo:

“¡Cómo me haces esto a mí!”
“Yo no esperaba esto de ti, estoy tan defraudado... estoy tan dolorido...”
“No me importa si vos no me quieres... yo sí te quiero”.
Pero la bajada continúa...
¿Y si no consigo que te apiades de mí? ¿Qué hago? ¿Soporto tu indiferencia?...
¡Jamás! 

Si llegué hasta aquí, por lo menos voy a tratar de conseguir que me odies.
A veces uno se saltea alguna etapa... baja dos escalones al mismo tiempo y salta de la búsqueda de volverse necesario directamente al odio, sin solución de continuidad. Porque, en verdad, lo que no soporta es la indiferencia.
Y sucede que uno se topa con gente mala, tan mala que... ¡ni siquiera quiere odiarnos! Qué malas personas, ¿verdad? 

Quiero que aunque sea me odies y no lo consigo.
Entonces... Estoy casi en el fondo del pozo. ¿Qué hago?
Dado que dependo de vos y de tu mirada, haría cualquier cosa para no tener que soportar tu indiferencia. Y muchas veces bajo el último peldaño para poder tenerte pendiente:
Trato de que me tengas miedo. 
Miedo de lo que puedo llegar a hacer o hacerme (fantaseando dejarte culpable y pensándome...) 

Podríamos imaginar a Glenn Close diciéndole a Michael Douglas en la película “Atracción fatal”:
—Si no pude conseguir sentirme querida ni necesitada, si te negaste a tenerme lástima y ocuparte de mí por piedad, si ni siquiera conseguí que me odies, ahora vas a tener que notar mi presencia, quieras o no, porque a partir de ahora voy a tratar de que me temas. 


Cuando la búsqueda de tu mirada se transforma en dependencia, el amor se transforma en una lucha por el poder. Caemos en la tentación de ponernos al servicio del otro, de manipular un poco su lástima, de darle bronca y hasta de amenazarlo con el abandono, con el maltrato o con nuestro propio sufrimiento...

La propuesta es simple, abandonar toda vínculo de codependecia
(adaptado de "el camino de la autodependencia", Jorge Bucay)

viernes, 15 de julio de 2011

Solo comprensión lectora.

Miren, la verdad este post es, siendo sincero, bastante poco productivo hasta inútil e indigno de leer, pero aun así, quiero ponerlo para ver simplemente si todos leen lo mismo que yo.
Antes debo aclarar que esto surge a propósito de que hayan censurado muchas canciones de reggeatone en Costa rica, por "inculcar la violencia en jóvenes, el sexismo y otras discriminaciones sociales" claro está que muchas canciones si incitan a este tipo de conductas, no es necesario que ponga aquí la letra de una canción de Calle 13 y la analicemos para darnos cuenta de "en que parte" comete errores morales, por decirlo de alguna forma... tan distinto, como diría mi abuela, a las hermosas canciones infantiles de las tías de Mazapán, que representan el lado totalmente opuesto a esta "nueva música" grosera y sexual que pervierte a la gente... ¿o no?

Supongo que la falta de comprensión sobre lo que escuchamos deja pasar sin procesar a nuestro subconciente melodías pegajosas que no nos detenemos a analizar, espero que la teoria de los mensajes subliminales no tenga los alcances que postulan los "subliminalistas" porque ciertamente al escuchar estas canciones "de antes" tan "inocentes y puras" uno descubre espantosas ideas que están, a mi jucio, mucho más alejadas de lo correcto que "vamo' a portarnos mal".

por ejemplo, y quiero citar estas breves frases de un juego que ojalá se extinga luego:
(los niños se reunen y cantan a coro y contestandose, antes de perseguirse)


Cuantos panes hay en el horno!!!
21 quemados!!!
quién los quemó?!
El perro Judío!!!

Prendelo bien prendido que haya voy yo
eso te pasa por aturdido
PERRO JUDÍO!!!



O para que decir, "Alicia va en el coche", me parecía una canción sin sentido hasta que la leí bien...

En coche va una niña, carolín, (bis)
hija de un capitán, carolín cacao leo lao. (bis)
¡Qué hermoso pelo tiene; carolín! (bis)
¿Quién se lo peinará? carolín cacao leo lao. (bis)

Lo peinará su tía, carolín, (bis)
con mucha suavidad, carolín cacao leo lao. (bis)

Con peinecito de oro, carolín, (bis)
y horquillas de cristal, carolín cacao leo lao. (bis)
Alicia cayó enferma, carolín (bis)
Quizá se sanará, carolín cacao leo lao. (bis)

Alicia ya está muerta, carolín. (bis)
La llevan a enterrar, carolín cacao leo lao. (bis)
Alicia va en el coche, carolín (bis)
Con techo de cristal, carolín cacao leo lao (bis)

Con varios oficiales, carolín, (bis)
y un cura sacristán, carolín cacao leo lao. (bis)

Encima de la tumba, carolín, (bis)
un pajarillo va, carolín cacao leo lao. (bis)

Cantando el pío, pío, (bis)
y el pío, pío, pa, (bis)

ajaja y le encontré sentido, que necrofílica esa obra de arte... quizas otra sea más pura como "arroz con leche, me quiero casar (...) que sepa tejer, que sepa bordar" (osea que le planche, le baile, le cocine ajaja) u otras:

"debajo de mi cama hay un perro muerto, el que cuente 3, se lo comerá" 
"zapatito cochinito cambia de piecito por favorcito"
"aserrín, aserrán, los maderos de san juan, piden pan, no les dan, piden queso, les dan hueso, y les cortan el pescuezo."
"tengo tengo tengo, tú no tienes nada"
  
toda censura es una lástima, porque primero prohibe un mensaje, y juzga por otros lo que es bueno o malo, y tambien porque ocultamente detrás de toda censura no dejan de haber intereses y un pensamiento del tipo "Ellos son tontos, no pueden elegir" pero si hay algo que debemos censurar son los contenidos que se meten a la fuerza, disfrazados de ideas santas y normales, censurarlos si, pero mediante la correcta educacion en lo que a lenguaje corresponde.

Quiero creer que no hay intenciones conspiracionales detrás de los mensajes que invadieron a nuestros padres, o los que nos invaden hoy en dia, por todos lados, quiero creer que no hay sino buena intención en la censura, quiero creerlo sinceramente, pero no me hago muchas ilusiones, después de todo, es solo comprension lectora.

miércoles, 6 de julio de 2011

una idea del amor

Cuentan que una noche, cuando en la casa todos dormían, el pequeño Ernesto de 5 años se levantó de su cama y fue al cuarto de sus padres. Se paró junto a la cama del lado de su papá y tirando de las cobijas lo despertó.
- ¿Cuánto ganás, papá? – le preguntó
- Ehhh... ¿cómo? – preguntó el padre entre sueños.
- Que cuánto ganás en el trabajo.
- Hijo, son las doce de la noche, andate a dormir.
- Si papi, ya me voy, pero vos ¿cuánto ganás en el trabajo?
El padre se incorporó en la cama y en grito ahogado le ordenó:
- ¡Te vas a la cama inmediatamente, esos no son temas para que vos pregunte! ¡¡y menos a la medianoche!! – y extendió su dedo señalando la puerta.
Ernesto bajó la cabeza y se fue a su cuarto.
A la mañana siguiente el padre pensó que había sido demasiado severo con Ernesto y que su curiosidad no merecía tanto reproche. En un intento de reparar, en la cena el padre decidió contestarle al hijo.
- Respecto de la pregunta de anoche, Ernesto, yo tengo un sueldo de 2.800 pesos pero con los descuentos me quedan unos 2.200.
- ¡Uhh!... cuánto que ganás, papi – contestó Ernesto.
- No tanto hijo, hay muchos gastos.
- Ahh... y trabajás muchas horas.
- Si hijo, muchas horas.
- ¿Cuántas papi?
- Todo el día, hijo, todo el día.
- Ahh – asintió el chico, y siguió – entonces vos tenés mucha plata ¿no?.
- Basta de preguntas, sos muy chiquito para estar hablando de plata.
Un silencio invadió la sala y callados todos se fueron a dormir.
Esa noche, una nueva visita de Ernesto interrumpió el sueño de sus padres. Esta vez traía un papel con números garabateados en la mano.
- Papi ¿vos me podés prestar cinco pesos?
- Ernesto... ¡¡son las dos de la mañana!! – se quejó el papá.
- Si pero ¿me podés...
El padre no le permitió terminar la frase.
- Así que este era el tema por el cual estás preguntando tanto de la plata, mocoso impertinente. Andate inmediatamente a la cama antes de que te agarre con la pantufla... Fuera de aquí... A su cama.
Vamos.
Una vez más, esta vuelta puchereando, Ernesto arrastró los pies hacia la puerta.
Media hora después, quizás por la conciencia del exceso, quizás por la mediación de la madre o simplemente porque la culpa no lo dejaba dormir, el padre fue al cuarto de su hijo. Desde la puerta escucho lloriquear casi en silencio.
Se sentó en su cama y le habló.
- Perdoname si te grité, Ernesto, pro son las dos de la madrugada, toda la gente está durmiendo, no hay ningún negocio abierto, ¿no podés esperar hasta mañana?.
- Si papá – contestó el chico entre mocos.
El padre metió la mano en su bolsillo y sacó su billetera de extrajo un billete de cinco pesos. Lo dejó en la mesita de luz y le dijo:
- Ahí tenés la plata que me pediste.
El chico se enjuagó las lágrimas con la sábana y saltó hasta su ropero, de allí sacó una lata y de la lata unas monedas y unos pocos billetes. Agregó los cinco pesos al lado del resto y contó con los dedos cuánto dinero tenía.
Después agarró la plata entre las manos y la puso en la cama frente a su padre que lo miraba sonriendo.
- Ahora si – dijo Ernesto – llego justo, nueve pesos con cincuenta centavos.
- Muy bien hijo, ¿y que vas a hacer con esa plata?
- ¿Me vendés una hora de tu tiempo, papi?.

                                                        **********

Cuando alguien te quiere, sus acciones dejan ver claramente cuanto le importas
Cuando alguien te quiere lo que hace es ocupar una parte de su tiempo, de su vida y de su atención en ti...

Desahogo de hoy.

Hace tiempo que no escribía una entrada acerca de mi estado actual; de hecho esta la escribo porque, pese a que este no sea un medio masivo de comunicacion precisamente ajaja, es el medio relativamente más eficiente del que dispongo para desperdiciar hablando de tonteras.
> En estos momentos estoy "pidiendo prestado" internet, es una de las cosas que hay que hacer (osea que ordi') cuando a uno le cortan el suministro de esta gran y esclavizante red mundial de comunicacion artificial, es triste volverse dependiente de algo que deberia estar a tu disponimiento y no a la inversa pero que se le va a hacer, cuando uno incorpora elementos a tantos aspectos de su vida, es inevitable que terminen de improviso siendo parte de la estabilidad de la misma...
> cuando me quebré el brazo, no pensé que iba a ser tan desagradable, uno, y aunque suene a frase de "teleton", definitivamente no se da cuenta de lo necesarias que son hasta las mas infimas partes del cuerpo, bueno, además de la incomodidad absoluta, el hecho de estar relativamente inmovil e invadido por estos artilugios ortopedicos de velcro y telas, y el dolor que es poco en realidad pero que molesta, están tambien las complicaciones que solo le ocurren a los que estamos inmersos en sistemas familiares estupidamente disfuncionales, como que hayan peleas porque ahora te rehusas a poner la mesa (lo que es sin duda la tontera más tonta del mundo) Ni siquiera puedo dejar de poner la mesa sin que haya que llevar profesionales medicos y jurar ante notario. que desagradable tanto escandalo innecesario. Para que decir las otras cosas familiares, un mamá estresada más de lo normal, unos hermanos muy llorones y desobedientes, gente que grita por todos lados, una pieza desordenada (porque cuesta hacer la cama inmovilizado), etc etc... en resumen unas lindas vacaciones. Lo que pasa es que uno quiere ayudar a los demas que tienen problemas mas grandes, pero despues de un tiempo uno empieza a pensar (sobretodo cuando tanto psicoterapeuta te lo ha repetido cien veces) ¿y yo? y de esa pregunta por la autoestima comienza a subir el nivel de hastío. Quiero escapar y retomar mi vida social que está tirada hace semanas, que es precisamente mi aspecto debil, ¿es demasiado querer?
> por otro lado, ¿te acuerdas de esa que me gustaba hace buuuh? bueno, igual pienso en ella, y no sé si es gusto, masoquismo, preocupacion o obsesion, aunque ciertamentte no me importa mucho, he aprendido a manejar esas cosas a punta de tecnicas de meditación zen, pero igual queria decirlo despues de todo para algo que sirvan estas cosas!
> me estoy resfriando, que desagradable.
> me invitan a salir y quiero pero no se si puedo. que lástima, no quiero perder a nadie, ni tampoco perder el tiempo libre, que por primera vez existe.
> hay que comprar los bonos para la psiquiatra! que haré? hay que pedir hora con el traumatologo por el brazo :O! que hare? hay que esto, hay que lo otro, ¿no podemos parar el tiempo y dormir y vivir los momentos indicados cuando nos sentimos indicados? odio los medicos, especialmente los que no se dedican a la mente, por lo menos los terapeutas se preocupan por tu crecimiento espiritual y te dedican mas tiempo que los otros. me acorde que tengo que ir al dentista! más que los medicos odio las enfermedades que no prestan utilidad, al menos algunas personas pueden hacerse la victima!, no como uno que ni personas que lastima le tengan tiene ajaja (eneatipo  4 modo on) de todo esto, al menos me quedo con que aprendi a ser zurdo.
> es increible como uno puede hartarse sin tener ningun problema en particular, el otro dia leia como los judios habian sobrevivido a esos horrendos lugares de exterminio nazi, aferrandose a un sentido vital... y yo que no tengo mas que problemas menores, me veo relativamente estresado... ¿será la carencia de sentido?
> otra cosa increible es como uno cuando está enojado encuentra que todo es estupido, pero como no va a ser estupido el folleto de las pastillas para dormir que dice "efectos no deseados: somnolencia, etc.." o soy yo el que lo encuentra tonto?
> se acaban las vacaciones, estoy "Expectante" por volver al estres desaforado de ese colegio!
> QUIERO SALIR.
> que manera de escribir tonteras uno, y en un blog serio! imaginate por dios xdd
> otra cosa que me harta es tener que estudiar o hacer trabajos para el colegio, hace 1 mes dije que necesitaba tiempo para hacerlo, ahora tengo el tiempo y definitivamente no quiero saber nada de esa materia inutil, ya sé que mi memoria me da para tener un 7, dejenme vivir en paz, pal caso, sea lo que sea que me guste hacer, será una carrera donde me moriré de hambre.
> ahora que he dedicado a quejarme, quizas esté en condiciones de empezar a arreglar mi vida, o evadirla de alguna forma.

Es primera vez que publico una asociacion libre, perdon.

jueves, 23 de junio de 2011

El equilibrio fundamental


“Todo estado de problema, surge inevitablemente de un estado de desarmonía”, cuando estamos enfermos por ejemplo, dicho estado nace a partir de que alguno de los múltiples sistemas que intervienen en la salud de nuestro cuerpo está fallando, ya sea en sus funciones o en su interacción con el resto de las dimensiones que nos conforman, del mismo modo, podemos aplicar este postulado filosófico del desequilibrio y el equilibrio a cualquier otra área que se nos ocurra, la guerra, el calentamiento global, los fanatismos, la timidez, la extroversión hiriente, etc.

 así en la búsqueda de un estado de salud mental, ya sea la paz, la alegría, la plenitud o el nombre que quieras darle, también podemos fácilmente comprender que el camino hacia este estatus de sanidad es intentar lograr la armonía entre los factores que en él intervienen o como dice mi psicoterapeuta “lo mejor en la vida siempre es encontrar el punto de balance” y claro, con una frase así, incluso se puede simplificar el trabajo de un psicólogo clínico a analizar junto con el otro el problema, identificar el desequilibrio, e intentar corregirlo moviendo diferentes piezas hasta lograr el encaje. Lo que además suena fácil, salvo por el hecho de que las variables que intervienen en el ser humano y particularmente en su psicología son tan inconmensurables y de interacciones tan múltiples, que ese punto neutral se convierte en un estado tan idílico como la iluminación espiritual, y si bien, que algo sea idílico no quiere decir que sea imposible, pretender que eso suceda de la nada es algo que raya en lo sobreestimado, claro está que hay experiencias trascendentales que pueden “poner todo en su lugar de un chasquido” pero mientras esperamos que pueda pasar eso, mejor nos dedicamos al arduo trabajo de autocontemplarse a sí mismo (y vale toda la redundancia que he puesto), identificar los desbalances y obrar para su armonización, en un proceso que nunca acaba (porque maravillosamente el ser humano no tiene tope de ascendencia) y que nos entrega además de muchos triunfos y otros menos fracasos, la sensación poderosa de que mi propio ser está a mi mando y no a la inversa.
Este proceso de curación es bastante amplio y complejo, y no pretendo en este escrito describir la formula de la felicidad, en primer lugar porque no la tengo y en segundo lugar, porque dudo que poner un libro de autoayuda completo en una entrada de blog sea precisamente estético. Lo que si haré, como suelo hacer cuando escribo de psicología es, sin profundizar en las teorías complejísimas del psicoanálisis, la transferencia, la histeria, el Eneagrama, o la geometría funcional de la mente, compartir algunos conocimientos que me quedan sonando en la cabeza y que quizás te puedan ayudar a ti en tu propio camino, tal como me ayudan a mí en mi propio camino, y no es que yo sea un asceta en busca de la iluminación, simplemente, soy otro más, que al igual que tu,  sigue un rumbo, aunque no sabe muy bien cual(aunque nadie sabe muy bien el camino por el que anda, pero si lo miras de arriba, siempre anda por un camino)  pero que pretende avanzar y no retroceder y bueno, antes de que me desvíe con mi filosofía de vida, el asunto que convoca este articulo es proponerte una reflexión acerca de tu propio equilibrio.

Hace unos días repasaba un hermoso cuento, que te quiero mostrar antes de seguir, se llama “La alegoría del carruaje”:

Un día de octubre, una voz familiar en el teléfono me dice:
—Salí a la calle que hay un regalo para vos.
Entusiasmado, salgo a la vereda y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy “chic”. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana bordó y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo... todo es muy cómodo, y no hay lugar para nadie más.
Entonces miro por la ventana y veo “el paisaje”: de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino... y digo: “¡Qué bárbaro este regalo! Qué bien, qué lindo...” Y me quedo un rato disfrutando de esa sensación.
Al rato empiezo a aburrirme; lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo.
Me pregunto: “¿Cuánto tiempo uno puede ver las mismas cosas?” Y empiezo a convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada.
De eso me ando quejando en voz alta cuando pasa mi vecino que me dice, como adivinándome:
— ¿No te das cuenta que a este carruaje le falta algo?
Yo pongo cara de qué-le-falta mientras miro las alfombras y los tapizados.
—Le faltan los caballos —me dice antes que llegue a preguntarle.
Por eso veo siempre lo mismo —pienso—, por eso me parece aburrido...
—Cierto —digo yo.
Entonces voy hasta el corralón de la estación y le ato dos caballos al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro grito:
—¡¡Eaaaaa!!
El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende.
Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de una rajadura en uno de los laterales.
Son los caballos que me conducen por caminos terribles; agarran todos los pozos, se suben a las veredas, me llevan por barrios peligrosos.
Me doy cuenta que yo no tengo ningún control de nada; los caballos me arrastran a donde ellos quieren.
Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero al final siento que es muy peligroso.
Comienzo a asustarme y a darme cuenta que esto tampoco sirve.
En ese momento, veo a mi vecino que pasa por ahí cerca, en su auto. Lo insulto:
— ¡Qué me hizo!
Me grita:
— ¡Te falta el cochero!
— ¡Ah! —digo yo.
Con gran dificultad y con su ayuda, sofreno los caballos y decido contratar a un cochero. A los pocos días asume funciones. Es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento.
Me parece que ahora sí estoy preparado para disfrutar verdaderamente del regalo que me hicieron.
Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero adónde quiero ir.
Él conduce, él controla la situación, él decide la velocidad adecuada y elige la mejor ruta.
Yo... Yo disfruto del viaje. (Jorge Bucay, psicodramatista argentino)

Esta pequeña alegoría debería servirnos para entender el concepto holístico y multidimensional del ser.
Hemos nacido, salido de nuestra “casa” y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo. Un carruaje diseñado especialmente para cada uno de nosotros. Un vehículo capaz de adaptarse a los cambios con el paso del tiempo, pero que será el mismo durante todo el viaje.
A poco de nacer, nuestro cuerpo registró un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo, y se movió. Este carruaje —el cuerpo— no serviría para nada si no tuviese caballos; ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los afectos.
Todo va bien durante un tiempo, pero en algún momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llevaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, y entonces tenemos necesidad de encausarlos. Aquí es cuando aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente. Ese cochero manejará mejor y a nuestra voluntad nuestro tránsito.
Hay que saber que cada uno de nosotros es por lo menos los tres personajes que intervienen allí a la vez y primordialmente es importante comprender que uno ES, uno no tiene un cuerpo, o un malestar, o unas emociones, uno es su cuerpo, uno es su malestar y uno es sus emociones.
Tú eres el carruaje, eres los caballos y eres el cochero durante todo el camino, que es tu propia vida, la cual lógicamente debe ser vivida por ti y para tus fines.
La armonía deberás construirla con todas estas partes, cuidando de no dejar de ocuparte de ninguno de estos tres protagonistas, porque, aunque no podamos alcanzar fácilmente el equilibrio en todos los aspectos, son estos tres, que quizás tú prefieras interpretar de otra forma, los fundamentales para poder avanzar.
Dejar que tu cuerpo sea llevado sólo por tus impulsos, tus afectos o tus pasiones puede ser y es sumamente peligroso. Es decir, necesitas de tu cabeza para ejercer cierto orden en tu vida.
El cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quienes realmente tiran del carruaje son tus caballos. No permitas que el cochero los descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque... ¿qué harías sin los caballos? ¿Qué sería de ti si fueras solamente cuerpo y cerebro? Si no tuvieras ningún deseo, ¿cómo sería la vida? Sería como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje.
Obviamente, tampoco puedes descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el trayecto. Y esto implicará reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe, y si se rompe se acabó el viaje.
Recién cuando puedo incorporar esto, cuando sé que soy mi cuerpo, mi dolor de cabeza y mi sensación de apetito,  que soy mis ganas y mis deseos y mis instintos; que soy además mis reflexiones y mi mente pensante y mis experiencias... Recién en ese momento estoy en condiciones de iniciar el proceso de volverme autodependiente, esto incluye la autoestima, el control propio, el uso de los recursos internos, superar las propias debilidades, etc. El primer paso para lograr alcanzar un estado de conformidad con mi propio ser es analizar los pilares fundamentales que lo componen, y sólo una vez siendo armonía conmigo mismo, podré entregar y compartir dicha armonía con el resto de una forma no egoísta pero no dependiente, de una forma equilibrada.
 Antes de buscar el equilibrio con el mundo, debemos encontrar el equilibrio interno, así como dice el cliché, antes de amar debemos amarnos a nosotros mismos, y si bien ese tema da para muchos otros escritos, tiene un fundamento muy simple, “no se puede dar, aquello que no se posee”. Así que la reflexión que ahora propongo para ti y para mi, y que deberé y deberemos hacernos constantemente es simple: ¿Cómo esta mi carruaje? ¿Cómo están mis caballos? ¿Cómo esta mi cochero? ¿Están los caballos desmedidos o apagados, el carro maltratado o el cochero analizando de forma distorsionada el rumbo? ¿Está mi carruaje llevándome hacia adelante? Si sé hacia donde quiero llegar, ¿me está llevando hacia ese lugar?

Lamento mucho no poder profundizar ciertas ideas en estos escritos, intentaré que los artículos sean un poco más específicos… gracias a todos mis lectores